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Stop the horrible "Mushroom Women"!

Aesthetes plan to launch Anti-Tubi Movement

Article in LA PLAYA-on January  2013

The woman as a whole, usually is a quite sympathetic institution, which even can be used reasonably for a couple of things in daily life. Logically, she is not perfect, otherwise she would be a man. But it can be said without big exaggeration, it's not really bad, that she is existing.

There are many things that you can or must forgive her. But there is a habit so incomprehensible that you hardly dare even to touch the subject.

Here comes the better half and needs money for the “salón” at the weekend. Depending on the salón or the friend who will work on her and on what she wants to do with which “products”, at best, it is 300 pesos (just blow-dry), with an unlimited upward scale. There you send her with the hard earned bucks. After four to eight hours she is back again. But how? Does she look better than before? No, the exact opposite!

Instead of a beautiful new hairstyle for which you actually gave the money, she has an incredibly ugly thing on her head. With a black hairnet, her head has taken the shape of a mushroom. Horrified, you wonder why she goes to the hairdresser to then hide the freshly blow-dried hairdo under a net. That it is protected, she says. Protected from what or whom? Why giving her good money for the hairdresser, if you cannot enjoy the work afterwards? Because at home from now on she will only wear the Tubi - that's the name this devilish invention. Day in day out you have to endure this horrible sight. Not even when you go shopping you will be relieved of it. The net will only be re-moved for the very important meetings with her friends or when she will visit her family in the province with Caribe Tours. These are the only two reasons to remove the Tubi. For then the sweetheart revamps, as if she wanted to go to Pedro Clisante in Sosúa to walk the street: freshly bathed, made up, the new shoes and the trendiest clothes and the hair - open! As if there were no heat and no dust, from which the wonderful (sewn or glued) mane has to be protected.

In ancient times it was hard to imagine that there could be something more un-aesthetic  on God's wide earth than the sight of a woman in a housecoat with curlers, but this gruesome offense of any feeling for beauty is beaten clearly by the Tubi. Even the most beautiful princess with the Tubi is turning to an ugly ... mushroom.

Lo mismo en español - pa que lo sepan!

La mujer - por lo general - es una institución bastante simpática, que hasta es útil para algunas cosas. Claro, no es perfecta, si no fuese un hombre. Pero sin exagerar se puede constatar que no es realmente malo que existe.

Tiene cosas que se le puede y debe perdonar. Pero tiene una costumbre que es tán difícil de comprender que hasta uno casi ni se atreve a tocar el tema.

Ahí viene la otra mitad de la naranja el fin de la semana y necesita dinero para el salón. La suma necesitada depende del salón o la amiga que la trabaja y de lo que se quiere hacer con los “productos”. En el mejor de los casos son 300 pesos (solo blower), pero no tiene límite hacia arriba. Se va con el dinero ganado con el sudor de tu frente. Después de cuatro a ocho horas vuelve a casa. ¿Pero cómo? ¿Es mas bonita que antes? ¡No! A todo contrario.

En vez de un peinado nuevo y bonito, por lo que se supone ha cogido el dinero, tiene una cosa increíblemente fea en su cabecita. Mediante una red negra su cabeza tomó la forma de un champiñón. Llenado de horror uno se pregunta, ¿por qué va al salón para después esconder su nuevo peinado bajo una red? Para protegerlo, dice. ¿Proteger de quién o de qué? ¿Para que se le dio el dinero si después ni se puede disfrutar la obra de la peluquera? Porque en la casa nada mas se pone el tubi -  así se llama este invento diabólico. Día por día hay que soportar esta vista cruel. Uno ni se salva  de ella yendo de compras. La red nada mas se quita cuando va a las importantísimas reuniones con las amigas o cuando se va en Caribe Tours a visitar a su familia en la provincia. Esas son las dos únicas razones para quitarse el tubi. Porque allí la muy querida se prepara como si quisiera ir a “trabajar” en la Pedro Clisante en Sosúa: bañadita, maquilladita, con los zapatitos nuevecitos, la ropita mas linda y el cabello - ¡abierto! Como si viajando no hubiese ni calor ni polvo de lo que hay que proteger su maravillosa (cosida o pegada) melena.

En los viejos tiempos uno no se podía imaginar una cosa mas fea y anti-estetica en este mundo grande creado por Dios que una mujer con rolos y bata, pero esta ofensa de cualquier sentimiento de belleza es claramente superada por el tubi. Hasta la princesa mas hermosa con el tubi se convierte en un  feo - champiñón.